La confianza se recupera con acciones

En los últimos años, la sociedad chilena ha perdido progresivamente la confianza en las instituciones políticas del Estado y, especialmente, en las personas que ejercen la representación de la ciudadanía.

Chile espera de sus representantes políticos capacidad para actuar pero, antes que todo, quiere ser escuchado y atendido en sus necesidades e inquietudes y aspira también a que sus parlamentarios sean capaces de rendir cuentas de modo permanente sobre su quehacer.

Esta brecha se ha acrecentado, en buena parte, porque la comunidad percibe que su vida cotidiana transcurre con los mismos desafíos y complejidades y que así seguirá siendo, de modo independiente al gobierno de turno o a quien desempeñe la representación parlamentaria de su territorio.

La sociedad espera que las cosas cambien. Pero no termina de creer que los políticos seamos capaces de hacer que los cambios se produzcan. Quienes hemos recibido de la comunidad el mandato de su representación hoy estamos conminados a demostrar, con acciones, que tenemos voluntad y capacidad para modificar la realidad del país.

Y no se trata sólo de redactar una nueva Constitución Política y de cambiar el sistema binominal, o de establecer nuevas y más amplias fórmulas de acuerdo entre sectores políticos, que son hoy cuestiones medulares.

También resulta imprescindible modificar la forma en que se distribuye y administra el poder en el país. Chile necesita hoy gobiernos regionales más fuertes y autónomos, municipios con mayores atribuciones y capacidades y nuevos espacios de participación para la comunidad.

Y si queremos devolverle a la política el prestigio perdido, debemos animarnos a abordar materias que durante mucho tiempo han sido omitidas.

La sociedad espera que las cosas cambien. Pero no termina de creer que los políticos seamos capaces de hacer que los cambios se produzcan. Quienes hemos recibido de la comunidad el mandato de su representación hoy estamos conminados a demostrar, con acciones, que tenemos voluntad y capacidad para modificar la realidad del país.

Desde la explotación abusiva de nuestros los recursos naturales hasta la marginación a la que han sido sometidos los pueblos originarios. Desde el respeto por los derechos individuales hasta la necesidad de establecer límites al negocio de las AFP, de las Isapres y de la educación superior.

Desde el desamparo en que se encuentra nuestra pequeño y mediano sector silvoagropecuario y nuestra pesca artesanal –incluidos mitilicultores y algueros-  hasta la necesidad de otorgar la importancia que se merecen a las localidades aisladas y fronterizas del país, que hacen soberanía con gran esfuerzo y sin la debida preocupación del Estado.

Chile espera de sus representantes políticos capacidad para actuar pero, antes que todo, quiere ser escuchado y atendido en sus necesidades e inquietudes y aspira también a que sus parlamentarios sean capaces de rendir cuentas de modo permanente sobre su quehacer.

Esos son algunos de los requerimientos que debemos asumir si queremos comenzar a reconstruir la confianza de la comunidad en sus instituciones y sus representantes políticos. La hora de los cambios ya llegó.

Rabindranath Quinteros Lara

Senador Región de Los Lagos

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