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OPINION: Enfrentemos en serio la contaminación costera

OPINION: Enfrentemos en serio la contaminación costera

La decisión de la presidenta Bachelet en cuanto a impulsar un proyecto de ley que ponga término al uso de bolsas plásticas en las comunas con borde costero del país es, sin dudas, una buena noticia. Sin embargo, y asumiendo la positiva intención del proyecto de ley recientemente anunciado, resulta indispensable establecer un ámbito de protección mayor para nuestros bordes costeros urbanos y rurales, marítimos, lacustres y fluviales.

Preocuparnos sólo de las bolsas plásticas es bueno para nuestras costas, pero resulta insuficiente.

Es cierto que el microplástico contamina el agua y por extensión afecta a los peces e incluso a los seres humanos. Sin embargo, no es el único componente que genera impactos negativos en el entorno.

Basta observar las costas en algunos sectores del sur, donde el oleaje acarrea residuos de poliestireno extendido –el conocido plumavit- que aún se utiliza como flotador en la realización de faenas acuícolas, junto con restos de cordeles, envases y botellas de alimentos –todos de plástico-.

Ampliamente demostrados están también los impactos en materia de contaminación que produce la industria salmonera donde nuevamente el plástico es, precisamente, uno de los materiales más utilizados. A ello se suman residuos de alimentos, restos de balsas, redes y jaulas metálicas inutilizadas, que descansan bajo el fondo marino sin mayor control ni fiscalización.

Un caso distinto, pero muy severo, es el que provoca la descarga de aguas servidas en los bordes costeros urbanos, tal como ocurre en el Lago Llanquihue , donde empresas y privados depositan impunemente sus residuos en los sistemas de recolección de aguas lluvia y no en el de alcantarillado.

Existe, por cierto, una responsabilidad de las empresas sanitarias, hoy en manos privadas, en cuanto a entregar los servicios efectivamente demandados por la población.

También, de las instituciones públicas, en este caso de los Ministerios de Obras Públicas y  de la Vivienda, que deben hacerse cargo de proveer las redes primarias y secundarias de los sistemas de recolección de aguas lluvia que muchas veces, por no existir o ser insuficientes, colapsan las redes de alcantarillado de aguas servidas.

Para enfrentar con eficiencia la contaminación en nuestras costas se requiere una intervención mucho mayor, que establezca límites nítidos, que asigne responsabilidades claras a actores públicos y privados, que fiscalice y sancione con severidad a quienes están contaminando uno de nuestros principales activos como país.

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